29 de diciembre de 2009

MIS AMIGOS



Llevo una temporada liadísima, así que un par de amigos que iban a Ikea un jueves, me preguntan si necesito alguna cosa de allí. Ellos se ofrecen amablemente a traérmelo a casa. Yo contesto que sí, como casi siempre. Se trata de un mueble de cajones, que es un módulo que le falta a la habitación de mi hijo. Son tan amables que el mismo jueves me lo dejan en casa. Yo el sábado por la mañana me pongo manos a la obra. Una hora agrupando tornillos y clavos de diferente largura. La terminología de marquetería la desconozco por completo. Yo agrupo los clavos que se tendrán que ver, los que van ocultos, los cortos, los largos, los raros y los exclusivos, que sólo hay uno o dos y nunca sabes para qué sirven..............COMO LA VIDA MISMA


Desempolvo mi caja de herramientas y comienzo el montaje. Son las once de la mañana. Todo va bien y al ratito suena el timbre de la puerta. Otros amigos que vienen sin previo aviso a mi casa. Así me gusta a mí, y a ellos también claro.

MIS AMIGOS: Qué bien que te organizas. Estos kits son un juego de niños. Ya terminamos nosotros. Tú descansa.

EURIA: Estupendo. Me voy a leer, más tarde preparamos algo y comemos en casa.

Un ratito después observo que mis amigos han dejado el montaje. Todos los tornillos revueltos. El mueble por supuesto sin terminar y ellos consultando en internet no sé qué ruta montañera.

EURIA: ¿Que ha ocurrido?

MIS AMIGOS: Que hemos dejado un momento a los niños con el martillo y creo que se han equivocado de tornillo. Ahora sigues tú ¿vale?

Observo el desastre, pero no es para tanto, la tabla "rota" va por dentro y no se verá.

EURIA: No, no, no y mil veces no (por una vez que me niego a algo, que se note) Voy al mercado a comprar una merluza y a la vuelta quiero: el mueble montado sin un desperfecto, colocado en la habitación correspondiente y........una ensalada que vais a preparar solitos, y no me refiero a los niños no, estoy hablando de vosotros.

MIS AMIGOS: ¡Caramba Euria! Allí en el laboratorio los tienes que tener a todos atemorizados con esa voz de mando. Vaya temperamento.

Sí, sí, mucho carácter.....pero a mi regreso estaba todo en su sitio, la ensalada preparada, un postre de chocolate sorpresa y la mesa puesta.

.....PARECE QUE NO SE PUEDEN HACER CONCESIONES NI EN TU PROPIA CASA





22 de diciembre de 2009

REFLEXOLOGÍA PODAL



Siempre me ha interesado la medicina alternativa, la aromaterapia, la dietética y sus complementos, los aceites... En definitiva me apunto a cualquier pócima o ungüento con efectos positivos sobre la salud, que yo siempre utilizo con la falsa esperanza de que sean milagrosos. Hay una tienda de dietética y herboristería, al lado de mi casa. Habitualmente acudo para comprar mi aceite de argán, pastas integrales, champús y cápsulas con antioxidantes….....y dentríficos, hidratantes, pan tostado. Es mi perdición.

Últimamente son muchas las tensiones acumuladas, problemas externos, algunos emocionales otros puramente físicos. Decididamente me planteo acudir a un buen masajista. Enseguida recuerdo a la dueña de la tienda de dietética, que además se dedica a dar masajes. Converso con ella y me ofrece, en mi caso, la interesante opción de la REFLEXOLOGIA PODAL. Una técnica ancestral, aunque nueva para mi, que utiliza la presión manual en diferentes zonas del pie (existe también un mapa podal, en el que están representados cada uno de los órganos del cuerpo), consiguiendo con ello, efectos beneficiosos en la salud física y psíquica. Milagros no ¿eh? Mi confianza en ella (Raquel) es total, así que acepto el ofrecimiento y concretamos día y hora para mi primer masaje.

ELLA SE LLAMA RAQUEL

Acudo con un entusiasmo inusitado. A la vez voy pensando – Euria vigila tus expectativas que siempre acabas decepcionada con los resultados. Pero esta vez no habrá desilusión. Será la leche.
Es mediodía. La tienda está cerrada al público porque Raquel aprovecha las horas no comerciales para sus tratamientos. En la misma tienda hay una puerta, que nos lleva a la pequeña sala. Pequeña, pero suficiente. Una camilla, una silla al lado, una mesita para la música y un calefactor. Me recomienda desnudarme y dejarme sólo la braguita. Tanga en este caso. A mí me parece extraño ¿No? ¿Para un masaje de pies? Pero mi confianza en Raquel es completa. Siempre llevo el pelo muy largo, así que me lo recojo en una coleta baja, para estar más cómoda. La camilla tiene la zona del respaldo ligeramente reclinada. Por comodidad, supongo.

Ella cubre mi cuerpo con toallas blancas de algodón y comienza la sesión, con música zen, que maravilla. Empieza a masajear el pie entero e insiste en algunas zonas.

RAQUEL: Eres muy activa ¿verdad?
EURIA: Sí, mucho. No paro.
RAQUEL: Tienes además dolores de cabeza?. Uy…….Y de estómago?
EURIA: Sí. Sí. Sí. Me apresuro a contestar rápidamente. Esta mujer me está leyendo la mano (bueno el pie, en este caso). Esa zona del pie que toca ahora es la que representa los órganos sexuales y hay que cortar la inercia, porque mucho me temo que me va a preguntar si voy bien servida. Y a ver ¿Qué le digo? En esto del sexo se pilla a un mentiroso muy fácilmente. Así que lo mejor será, dado el caso, contestar la verdad. Pero afortunadamente, el caso no se da (queridos seguidores, os vais a quedar con la curiosidad)

El masaje continua y la verdad me resulta muy, muy agradable. Cuando acaba con los pies, me dice Raquel: - No te muevas. Ahora voy a continuar con los brazos, las cervicales y la cara. Yo tumbo el respaldo, tú tranquila, no te muevas. Además está incluido en el precio.

Cuando Raquel termina me dice: -Salgo a la tienda y tú te quedas un ratito tumbada, cuanto quieras. Luego te vistes tranquilamente. No hay prisas.

Yo me lo tomo con calma y cuando voy a levantarme veo que es imposible. La coleta se ha quedado atrapada entre la estructura de la camilla y el respaldo. De tal forma que no puedo mover la cabeza ni un solo centímetro. Tranquila Euria, ahora llamas a Raquel y viene enseguida. Qué buena costumbre, la mía, de recordar el nombre de las personas. Pero llamo y no viene. Y vuelvo a llamar y tampoco. Veinte veces y nada. Grito por si no me oye. Tampoco. Hay un reloj en la pared y miro instintivamente. Intento moverme. Pero nada. No hay forma. Grito más. Tampoco. Entonces me doy cuenta que con mi mano puedo alcanzar mi bolso, que es muy grande y tiene largas asas. Intento que las asas queden enganchadas en el manubrio de la puerta. Así, con el peso quizás se abra. Mira que eres ingeniosa Euria. Lanzo el bolso y resulta imposible. Pesa demasiado y no tengo maniobra de lanzamiento. Para colmo llevo el bolso abierto y se caen por el suelo la mitad de mis pertenencias.

A ver Euria. Si te das la voltereta para atrás (siempre he estado muy ágil)……..uy no por Dios. Eso ni lo pienses. Pasarías a estar de pie, pero la coleta tiraría de tu nuca hacia arriba y quedarías completamente descabellada. Veinte minutos pensando. ¿Y esta mujer? ¿Le habrá dado un yuyu? ¿Se habrá olvidado de mí? La verdad que hay por ahí gente despistada ¿pero tanto? Seguramente habrá tenido que salir un momento. Joder ¿Y si ha cerrado la puerta de la tienda?.

Raquel aparece con cara de asombro por mi tardanza. Ve el bolso tirado en el suelo. Yo tumbada todavía en la camilla. Sólo con mi tanga. Y supongo que con una cara de loca……Le cuento lo ocurrido y la tía empieza a reírse, pero vamos, que yo creo que en mi pueblo, esta anécdota la conocen todos a estas alturas. A veces voy paseando por la calle y observo alguna sonrisilla. Tate (pienso) Este lo sabe. Seguro.

 Raquel había recibido una llamada de teléfono de su novio y decidió salir de la tienda para hablar cómodamente. Y largamente, joder 30 minutos en total. Llegamos a un acuerdo por los daños ocasionados y VOLVÍ. Claro que sí. Ya voy por la cuarta sesión. MARAVILLOSA SENSACIÓN Y MUY RECOMENDABLE.



16 de diciembre de 2009

LOS DESPISTES

Es increíble la capacidad que muchos hombres y algunas mujeres tienen para utilizar el piropo justo, en el momento adecuado. Un día al salir del gimnasio, un chico me dijo –Te quitaba ahora mismo todas las penas que tienes encima. Yo pensé responderle que tenía muchas, penas me refiero. Pero hubiera sido un jaque mate a la reina. Soy despistada, pero no tanto. Estos chicos parecen listos, pero se preparan la coartada antes de que tú te enteres…..puro entrenamiento.

En realidad me seducen los despistados. En una ocasión caminando por mi ciudad, un motero en marcha puso su mano en su casco, a la altura de la boca, y me lanzo un beso con su mano. A mí me hizo gracia y me quedé mirándolo. A él también y se quedo mirándome. Entonces una señal indicadora de tráfico, que ponía hacia Barañain, se interpuso en su camino, para acabar finalmente por los suelos. Un golpe morrocotudo. Salí corriendo para interesarme por él. Me sentía culpable, pero no sabía que decir. Los peatones no tenemos seguro obligatorio a terceros…..de momento.

Mis despistes están relacionados con mi deficiente sentido de la orientación. Yo soy ambidiestra y creo que ese es el problema. No tengo dificultad para aparcar un coche o interpretar un plano. Mi dilema es “derecha” o “izquierda”, espacialmente hablando. Políticamente lo tengo claro, mi blog habla por sí solo.

En una ocasión, un amigo me invitó a una fiesta que daba en su casa. Había mucha gente y la casa era muy grande. Él ya me había enseñado todo, de la casa me refiero, pero era muy atractivo y sólo me fijé en su habitación. Una vez en la planta baja sentí necesidad de ir al lavabo.

EURIA: ¿Dónde está el baño?
ÉL: Hombre cariño, mejor en mi habitación que también tiene baño ¿no?

Enseguida me percaté de que el baño de la planta baja, estaba tres pasos a mi derecha, y que él había interpretado mi pregunta como una insinuación. Yo no lo había planificado, él era muy guapo…..hasta ahí puedo leer.

Hay sin embargo, despistes de los que no sacas ningún provecho. Sencillamente el sentido del ridículo te atrapa sin previo aviso. Algo así me ocurrió la primera vez que fui a una piscina cubierta.

¿ME ACOMPAÑAS Y TE LO CUENTO?

Decidí pasar la tarde de invierno en la piscina cubierta. Ahora se les llama SPA……que fino por Dios. Se trataba de probar un día y si la experiencia era buena pretendía hacerme socia.

Nunca he sido pudorosa con el desnudo. Mucho deporte y vestuarios desde pequeña. Así que me puse el bañador y salí a la piscina. Era una de estas salidas sin puerta, en la que una pared actúa a modo de biombo para que no te vean. Cuando me cansé de nadar, entré de nuevo al vestuario. Me costó encontrarlo porque faltaba la puerta y eso me despistó. Me fui a las duchas comunes, en línea. No pude ir con toalla porque no había colgadores. Una vez acabada la ducha, me lié. ¿Derecha? ¿Izquierda? No hay puerta y decididamente era la izquierda.

Y así me presenté nuevamente en la piscina cubierta, con un bote de gel en una mano y otro de champú en la otra. ESO ES TODO LO QUE LLEVABA PUESTO. Y ahora os podéis reír conmigo a carcajadas, pero en aquel momento yo pensé ¡TIERRA TRÁGAME¡ A fin de cuentas si una decide ir a algún evento o lugar que requiere el desnudo, se mentaliza, se prepara y disfruta de la situación. Pero desnudarse sin querer es una sensación bastante extraña.

11 de diciembre de 2009

LAS GOITIBERAS

En 1930, cuando los niños construían sus propios juguetes, utilizando su imaginación, tres rodamientos de desecho de los camiones y cuatro tablas, inventaron las primeras goitiberas. Era su primer coche, sin frenos, sin marchas, que servían para lanzarse por las cuestas a toda velocidad. El motor, la gravedad. El airbag no existía, pero aprendieron a darse hostias sin hacerse daño. Un aprendizaje muy útil para el resto de sus vidas, y una costumbre que emigró desde Euskadi a un país como Uruguay, tan generoso que no le cambió el nombre, GOITIBERAK, palabra proveniente del euskera, “goiti” arriba, “behera” abajo.



En Canarias las conocen como CARRILANAS. Su origen es de tipo laboral, porque los carboneros y leñeros utilizaban estos artilugios para transportar su carga aprovechando las cuestas de sus pueblos y calles. Y sus hijos para jugar claro.

En Cataluña, Baleares y Valencia, se las conoce como CARRETONS o también ANDRÓMINES. Si alguno de vosotros las conoce como CUHICARROS me encantaría saber de dónde sois.
En Colombia lo utilizaban como medio de transporte. En este caso se trataba de una caja de madera grande, con cuatro ruedas y una cuerda a modo de arrastre. Su precioso nombre en este caso CARRO DE BALINERAS.

¿SOÑAMOS?

Si cerramos los ojos y pensamos en nuestra infancia. Si por un momento volviéramos a ser niños, nos encontraríamos en la calle, acercándonos con una simple pregunta: ¿Jugamos? Con una sola respuesta: Si, ahora. Realmente nada en la vida vuelve a ser igual, tan incondicional, tan gratificante y…..tan divertido.
Las relaciones de la infancia son intensas, transitorias, sin contrato, sin rencores. Nuestra forma de entender el juego con el resto de niños, marca nuestras relaciones adultas de por vida. Ahora, que ya no somos tan niños, si alguien se nos acerca sin complejos, de forma risueña: ¿Jugamos? Una sonrisilla pícara asomará antes de dar la respuesta.
Y es que no hay nada tan maravilloso, como lograr descubrir en el otro, el niño que lleva escondido. Muy escondido a veces, y muy asustado otras.

JOSEBA: Ding, dong. Euria, baja corriendo que mi padre me ha hecho una “goiti” nueva que corre muchísimo, es grande y cabemos los dos.
EURIA: Agur Ama. Portazo. Escalones en saltos de cuatro en cuatro y en voz alta:
ALLÁ VOOOY……….ME PIDO SENTADA, TÚ EMPUJAS PRIMERO, LUEGO CAMBIAMOS

….y vosotros ¿Qué? ¿A qué viene esa sonrisilla?


Para Joseba Morales y su brillante blog CANDELA (y cia)