No se trata del coche que EAU desea. Ella sueña con un velero, ha viajado en globo y siempre se desplaza en bicicleta. Tampoco es el automóvil ideal para EURIA, porque es la impaciente del trío. Le encanta llegar rápido a todas partes y un deportivo de dos plazas hubiera sido perfecto para ella. Pero IDOIA es una mujer práctica y además es la que toma las decisiones en esta casa. Así que adquirió un vehículo de segunda mano. Una ganga que le permite dedicarse a una de sus aficiones (recorrer los Pirineos), salir a Sitges con sus amigas, ir todos los martes al cine con sus vecinas y viajar sola o acompañada sin limitar el tamaño de sus maletas ni la dificultad de la ruta.Además IDOIA vive perseguida por el número siete desde su más tierna infancia. Así que finalmente adquirió un todo terreno de siete plazas que se adapta perfectamente a su estilo de vida. Está convencida de que algún día conseguirá atravesar el desierto de Marruecos con él, utilizando para dormir una tienda que se instala en el techo. Mucho me temo que si ella se lo propone, tanto Eau como Euria no tendrán más remedio que acompañarla en ese viaje. Estamos hablando de unas trillizas siamesas unidas por el alma.
En el maletero hay una botella de vino Idoia Negre. Un tinto del Penedés que adquirió expresamente para celebrar la compra del SIETE PLAZAS.
Dos semanas después Idoia asistió a la boda de Claudia, una amiga de Sitges. Se reencontró con viejos amigos comunes, entre ellos Roger. Un chico con el que Idoia había coqueteado hace años pero que nunca se pudo “materializar”.
Idoia se despertó el domingo en el apartamento de Claudia y decidió que lo mejor sería regresar a casa en su coche.
-Buenas tardes Idoia.
-Hola Roger. Yo ya me iba.
-Es domingo ¿Qué prisa tienes? Podríamos salir a dar una vuelta. Yo vine en tren ¿Me llevas?
-Bueno. Comes algo y te acerco a casa.
(…)
-Antes me gustaría ir a la playa.
-Lo siento Roger pero no llevo bañador.
-No importa. Vamos igual.
Roger le indicó un camino mientras Idoia conducía y en treinta minutos estaban en una playa desierta. Los dos pasaron algo más de tres horas en esa cala, recordando viejos tiempos.
(…)
-¿Te llamo?
-Cuando quieras.
Idoia esperaba la llamada de Roger. Bueno, realmente no deseaba recibir su llamada, pero se supone que eso es lo que debía suceder. Antes de que Idoia empezara a lamentarse de lo ocurrido en aquella playa, Euria ya le convenció de que era mejor así -Después de todo ese tipo es un poco estirado. Lo tienes que reconocer. No sé que le viste- Además Eau estaba convencida de que ese hombre era poco sensible y no sabía escribir…un desastre, vamos.
-Tenéis razón las dos. No debí desenterrar aquel asunto del pasado. Pero al menos ha salido bien. Quiero decir que no llama, ni falta que hace. Estoy tan contenta que se me ocurre que vamos a celebrarlo las tres por todo lo alto. Voy al aparcamiento y traigo la botella de vino. Preparo una cena y brindamos por nosotras y nuestro automóvil.
Una vez olvidado el incidente y transcurridos dos meses…
-RING! RING! RING!
-Hola. ¿Cómo estás? Soy Roger, el de la boda.
-Sí, sí. Ya caigo.
No conocía a ninguna mujer que se hubiera comprado un cuatro por cuatro de siete plazas por puro placer, y de repente he aquí a tres.
ResponderSuprimirDe personalidad andamos bien ¿eh? Quizás por eso Roger ha necesitado dos meses para acopiar valor para llamar.
Eau, te sigo y que escrito tan agradable, como siempre, ingenioso, que invita a develar que sucede.
ResponderSuprimirTe dejo un beso.
Hola amigas. Muchas gracias a las dos por vuestros comentarios. Un secreto (que quede entre nosotras ¿eh?) Roger resultó ser un excelente amigo y magnífico pintor e Idoia tuvo que tragarse sus palabras. Chusssss
ResponderSuprimirMuchos besos y gracias por estar y por entenderme así de bien.
Que interesante post, me ha dejado navegando por la ironia y por un mundo totalmente adverso y distinto. Eso me gusta que textos así me hagan reflexionar y me lleven a otros ambientes. te felicito amiga, muy bueno, un abrazo.
ResponderSuprimirNenaaaa... ¿cómo nos vas a adelantar que tuviste que tragarte las palabras? No, eso no se hace; ahora, con respecto al relato, es genial, muy divertido, lo leí y releí porque vale la pena hacerlo, muy interesante.
ResponderSuprimirAcabo de subir una entrada sobre Raymond y Lucy, y el engendro de las criaturas; cuando quieras pasate, besazo!
Es lo mas comun del mundo y, ademas, lo que mas obstinadamente ignoramos, que en cada uno de nosotros vive mas de una persona. Tu tienes la fortuna de albergar a tres, en mi caso somos solo dos, pero creeme que no quisiera a un tercero, ya bastante dolor de cabeza me reportan mis dos yo. Lo dificil es reconocer a cada uno de nuestros egos y darles el justo lugar en nuestras vidas, en eso, segun veo, tu eres magistral. Recibe un gran beso.
ResponderSuprimirLo más intersante es el equilibro que haces entre las tres? personalidades. Y no es un defecto, qué es mejor tener siempre la misma cara o poder elegir qué personalidad nos ponemos cada día... Por tanto es un honor tener 3 o más personalidades. ¡Todo son ventajas!
ResponderSuprimirEso en el campo literario también te da juego: Idoia fue a la playa y esperó 2 meses una llamada que en principio no deseaba. Hubiese sucedido lo mismo con EAU/Eauria? Tienes la ventaja de poder hacer otro post con ese cambio.
A Idoa le persigue el número 7 ¿y a las demás?
Me ha gustado. La ilustración de los autos locos también.
Besos
Hola a todos. En realidad viven en mí unas cuantas personalidades (al menos cinco), algo que surgió desde muy pequeñita como una forma de canalizar primero tristezas, luego errores y finalmente muchas alegrías. Llamémosle AUTOTERAPIA. Un día escribo del tema con más detalle. Muchas gracias por vuestros comentarios. Besos a todos.
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