Después de un mes del accidente, nada ha vuelto a ser igual para mí. Ni el banco del parque en el que me siento cada tarde, ni mi bata blanca, ni la carretera comarcal por la que vuelvo del trabajo en mi automóvil cada noche, como aquella vez en la que el atasco de tránsito era tan grande que tardé horas en llegar a casa. Aunque me inclino a pensar que al igual que mis padres, me quedé para siempre en aquella cuneta y nunca volveré a ser la misma desde aquel día.
Todo mi entorno se ha vuelto loco al mismo tiempo, especialmente la butaca de mi consulta que ya no me reconoce. Los pacientes continúan insistiendo en sus problemas crónicos de piel, aunque yo les siga derivando con la misma insistencia al psiquiatra de la quinta planta. Trabajo como dermatóloga en esta clínica desde hace cinco años y hoy por fin me he decidido a subir a la quinta, para hablar con el psiquiatra y aclarar de una vez por todas este cachondeo. Este centro cada día funciona peor.
―Seré clara y contundente. Necesito que me explique qué tipo de trastorno obsesivo tienen los pacientes de salud mental, que se empeñan en visitar previamente mi consulta de dermatología. O quizás sea el jefe de recepción que tiene un especial interés en fastidiarme esta primavera.
―Irina, todo lo que te ha ocurrido últimamente te ha provocado un estrés postraumático y son tus pacientes de dermatología quienes han terminado por derivarte a ti a la planta de psiquiatría. Es normal tras el fallecimiento de tus padres. Más aún teniendo en cuenta la ausencia de hermanos o familiares cercanos en tu entorno.
―Está bien. Nunca he estado muy en mis cabales, me he inventado unos cuantos amigos y tengo conversaciones trascendentales con ellos. Incluso hay una hermana imaginaria, pero eso no significa que sea una demente. Yo no he perdido el juicio. Es más, tampoco lo tenía antes y ustedes me trataban de lo más normal. Esta es su especialidad y no la mía. ¿Me podría explicar por qué las personas que sólo te conocen de vista, reaccionan de esa forma tan condescendiente ante las desgracias ajenas?
―Insisto, Irina. Un descanso te vendrá muy bien.
Al salir de la clínica con la baja laboral en la mano, me llevé de la sala de espera todos los trípticos de información sobre voluntariado, donantes de sangre y publicidad de cualquier tipo que hubiera sobre la mesa. En la recepción me seguían mirando de esa forma tan rara, pero a mí todo me daba igual.
10 de junio de 1999. 18 h. Los Rolling Stones cantan en mi honor. Hace días que no como nada decente y con una cerveza en la mano, decido que mañana será el primer día de mi nueva vida. En mi dormitorio, en la cocina y en la terraza de mi casa, cientos de octavillas esparcidas como pasquines por todas partes. Quizás mi futuro está en la hoja rosa aunque el tono azul siempre me gustó mucho más. Mañana lo decidiré. Por cierto, hace un mes que mi novio Carlos pasa de mí olímpicamente… ¡Será cretino!
De nuevo muy sugerente esta corta pero intensa historia, en la cual milagrosamente te metes simplemente con leer dos o tres lineas.
ResponderSuprimirEl último párrafo me ha arrancado una sonrisa porque yo últimamente soy de aquellos que dicen "mañana empiezo una nueva vida! " :) pero creo que para cambiar de vida el primer paso es aceptar i agotar la anterior.
Un beso
Lamentablemente, la primera palabra que me viene a la mente al leer este monologo, no es una palabra en español y a pesar de que existe en la lengua española mas de una palabra con el mismo sentido, ninguna podria transmitir exactamente lo que ella encierra. El adverbio ruso trogatelno, derivado del verbo trogat (tocar), significa algo asi como llegar al corazon, provocar sentimientos intensos, conmover profundamente... Todo en una sola palabra.
ResponderSuprimirLa verdad que las tres juntas son increíbles, siempre me dejan pensando en el más haya de las cosas. Un lujo leerlas. Un gran abrazo para las tres!!
ResponderSuprimirCada vez que veo en mi listado de blogs que hay nuevo post en "Sin Quimica No Hay Biologia" pienso con que nos saldran las chicas esta vez !
ResponderSuprimirComo dice Caly arriba, arman un equipo increible !
Hermoso post, intenso, directo y el novio Carlos, un cretino total !
Besos desde Londres !
Pablo
Buenísimo. Me ha encantado. En otras ocasiones he señalado que al ponerlo en primera persona y, redactándolo de forma tan verosímil parece que sea real y que seas tú. Luego a medida que quedo atrapado en tus palabras veo que es un buen cuento. Claro que sí.
ResponderSuprimirDestacaría una característica o don o capacidad con la que has dotado al personaje (¿y porqué no un alter ego tuyo?, sí una de las tres). Se queja de que los pacientes o usuarios o visitantes van todos a su consulta. Eso sucede porque esos pacientes tan sólo queiren que se les escuche y claro, da igual que seas dermatóloga, uróloga, "médico de familia", sacerdote o tarotista: si escuchas a quien pide ayuda tienes clientela. Esto más o menos explican en los cursos de oratoria y se puede comprobar en la vida diaria...
El otro elemento que también da verosimilitud es el accidente. Después de un accidente siempre hay un antes y un después y cada uno lo supera de una manera distinta y parecida a la vez.
Y el final: si hubiese leído sólo el final, además de hacer trampa creo, creo que podría reconcerte. Habría dicho esto parece escrito por EAU, ¿la estarán plagiando?
Ha sido un placer leerte una vez más, en especial este texto tan cuidado y tan real.
besos
A veces estamos tan lejanos que se vuelve indistinguible la fantasía de la realidad. ¿No eres dermatóloga? ¿No trabajas en una clínica desde hace 5 años? ¿Tuviste un accidente?
ResponderSuprimirRecuerdo vagamente, hace muchas, muchas lunas, un escrito tuyo sobre una pelota y un amigo de infancia. Sobre la foto de una pared roja y los recuerdos y los entrecejos de la vida.
De pronto leo los comentarios a tu entrada y Kafka se ríe de mi. ¿Son ustedes tres personas en realidad? ¿No era siempre Eau, a veces Euría, pero siempre Idoia? ¿No vivías en Pamplona, en alguna vida anterior?
Quizá hoy he ingerido demasiado whiskey. O tú has jugado con nuestra mente mucho tiempo. Sea como sea, me voy directo a hablar con mi dermatóloga...
Abrazo,
G.
No sé si es lo que más me ha llamado del texto, pero sí me ha sorprendido mucho cuando dices "pero a mí todo me daba igual"
ResponderSuprimirAbrazos y buena semana
Relatas y expresas muy bien, en si todo el texto tiene un trasfondo muy especial, y sería dificil quedarme con una u otra parte, me quedo en si, con el mensaje que encierra, muy buen escrito Eau, podrías escribir una novela o un cuento, no lo haces nada mal, y además con encanto, un besote.
ResponderSuprimirVolver a tus relatos es como volver a respirar ese perfume que se extraña en la distancia. Tu magia está intacta.
ResponderSuprimirBesos