a dos bandas y comer a dos manos
sin definir tu orilla, acabarás solo
a medio camino,
a la deriva en mitad de la tormenta.
Llevas en tu espalda el tatuaje
de mis coordenadas,
para que con ellas definas tu rumbo.
Tal vez así, nos encontremos
navegando en mitad de la tormenta.
Tal vez así, esta trayectoria sin sentido
que repito al salir cada día
en un viaje hacia ninguna parte,
recupere la razón
de sentirte amarrado a mi memoria,
y yo a la tuya.
Estupenda Idoia!
ResponderSuprimirEl egoísmo provoca muchos naufragios.
Abrazos y saludos afectuosos!
Precioso poema, abierto pero evocador. Este otoño te sienta muy bien poéticamente.
ResponderSuprimirHermoso sin duda....besos...
ResponderSuprimirUn placer perder las cartas de navegación contemplándote.
ResponderSuprimirCon esas palabras es imposible perder el rumbo hacia ti...
ResponderSuprimirBesos
Quizás el tatuaje pese demasiado y hace que se despiste en las coordenadas...
ResponderSuprimirSaludos y buen fin de semana
Sabemos que el mar,
ResponderSuprimirno es sólo calma,
por eso quizás,
grabar las coordenadas,
no está de más,
aunque prefiero que la memoria,
de lo que quise,
no me quiera olvidar.
un abrazo.
Muchas gracias. El mar es un tema verdaderamente inspirador y todos de alguna manera tenéis razón en vuestros puntos de vista y agradezco vuestros comentarios. Creo que yo sigo con un poema más... marinero también.
ResponderSuprimirBesos
Me gusta. Estoy de acuerdo con lo que opina Antonio y el egoismo provoca muchos naufragios pero tu poema parece más bien un antidoto o una vacuna en previsión de eso.
ResponderSuprimirBesos