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En una de las innumerables reuniones de la sociedad de la época se encontraron Marilyn Monroe y Albert Einstein. Marilyn, que no encontró tema de conversación al situarse frente a Einstein, decidió proponerle matrimonio: “Que dice profesor, deberíamos casarnos y tener un hijo juntos. ¿Se imagina un bebé con mi belleza y su inteligencia?” Einstein, que no cambió su gesto serio después de la proposición, contestó: “Desafortunadamente temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia”.
En una de las innumerables reuniones de la sociedad de la época se encontraron Marilyn Monroe y Albert Einstein. Marilyn, que no encontró tema de conversación al situarse frente a Einstein, decidió proponerle matrimonio: “Que dice profesor, deberíamos casarnos y tener un hijo juntos. ¿Se imagina un bebé con mi belleza y su inteligencia?” Einstein, que no cambió su gesto serio después de la proposición, contestó: “Desafortunadamente temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia”. Esta anécdota que circula por la web, proviene de dudosas fuentes y posee una credibilidad nula, pero si estudiamos la historia de los dos personajes, puede ser un indicativo de como funcionan los clichés en nuestra sociedad y muy especialmente en la información difundida por internet. Parece que lo realmente desafortunado analizando la conversación, sea la manipulación mediática con el fin de enfrentar a dos genios del pasado. Los méritos de Albert Einstein y su aportación a la ciencia y al desarrollo son tan grandes como inabordables. Confieso que a veces consulto diversas teorías científicas para poder descifrarlas, y créanme, la teoría del caos no es tan sencilla de comprender como la definición de la RAE. Marilyn por otra parte, es otro gran talento que utilizó las habilidades que ella misma descubrió por el único camino que le dejaron accesible: el de las debilidades humanas. Y también Norma supo aprovechar muy bien su oportunidad para demostrar su inteligencia. ¡Y de qué manera! Reconozco que si fuese mi vecina me haría dudar de mi propia orientación sexual.
Parece que si una persona es inteligente, bella y además tiene talento, la sociedad se encargará de anular o ignorar su inteligencia hasta conseguir que parezca tonta, intentarán además aprovecharse de su belleza, hasta que finalmente se proyecte como una caricatura de sí misma, una víctima de su propia estupidez. Por otro lado, si estamos ante una persona poco agraciada, muy inteligente y talentosa, será tratada como un científico o científica loca e inadaptada, un escritor o escritora bohemia y criminalizada, o un director de cine excéntrico... Sin embargo, todos conocemos ejemplos de hombres realmente feos y verdaderamente estúpidos que han llegado muy lejos, y no quisiera dar ejemplos, pues no creo necesario destacar los defectos de unos para resaltar las virtudes de otros. Las mujeres bellas no tiene por qué ser tontas, es obvio, por la misma regla de tres los hombres feos no son necesariamente inteligentes, pero en esta sociedad la belleza femenina está sobreexplotada, motivo por el cual todas las mujeres hermosas que conozco han aprendido a ser listas o al menos a parecerlo ―cuestión de supervivencia―. También encontramos grandes escritores y pensadores que han denunciado públicamente las injusticias sociales y han sido relegados al anonimato o el exhilio... Y es que cuando los cimientos de nuestro sistema se tambalean siempre hay personas interesadas en seguir manteniendo su estatus a costa de ridiculizar a los grandes genios y siempre hay una sociedad ingenua que se traga la mentira sin profundizar en el engaño.
Es verdaderamente preocupante la facilidad con la que cualquier información difundida por internet sobre el poder curativo de los limones, el vinagre o la chirimoya es interpretada como una verdad absoluta sin necesidad de estudios contrastados ni pruebas feacientes. Si Einstein o Marilyn levantaran la cabeza no podrían dar crédito a la estupidez humana.
Tú lo has dicho: credibilidad nula. Norma Jean era inteligente y peligrosa. Lo último por ser mujer. Posía algo que los hombres creían que era exclusivo suyo. Era miope y leía, sí, no sólo se casaba con un escritor por salir en las revistas. Era también un ser maltratado por la vida, sensible. Precisamente, sensibildiad no tuvieron con ella cuando la veían simplemente como un cuerpo voluptuso. Por cierto, gastaba una 46 o así. Es algo que algunos modistos insisten en poner ropa de hombre a las mujeres. Para qué? Las mujeres que han accedido al poder han cometido el peor error posible: imitar a los hombres.
ResponderSuprimirBestotes y ánimos. No lo dejes!
Hola Manel. Me has visto la intención, pero yo no lo quiero dejar, lo que pasa es que ahora sólo pienso en comer, hacer el amor, beber, estar con mi familia, ver a mis amigos, y claro, no tendré mucho tiempo de escribir. Pero tendré que volver cuando se me acabe el turrón. Por si acaso... ¡¡¡FELIZ AÑO!!!
ResponderSuprimirY besos mil
Hola Eau-Euria-Idoia, pues disfruta del tiempo pero lleva contigo una libreta (buena) y una pluma para apuntar lo que se te ocurra. Luego ya verás!
ResponderSuprimir¡Que el 2012 nos traiga un cambio para bien!
¡¡¡FELIZ AÑO!!!
y besos mil.
Este texto da para mucho Idoia.Digno para una buena tertulia de sobre mesa con buena compañía.
ResponderSuprimirResumiendo diría que nadie es tonto ya que cada cual utiliza sus cualidades como mejor sabe para sobrevivir en esta sociedad.Y aunque parezca contradictorio diría que los tontos no existen pero si la tontería.
Respecto a la credibilidad nula estoy totalmente de acuerdo con lo que dices.
Parece que nos dejas por unos días.Si es así aprovecho para felicitarte las fiestas y el nuevo año a ti personalmente y a tu familia.
En todo caso me quedo con tu BELLA INTELIGENCIA :-)
Abrazos y saludos afectuosos!
Hola Antonio, todavía no me he ido, faltan unos días, pero confieso que ya estoy un poco perezosa para escribir. De todas formas me seguiré pasando por vuestros blogs y comentando. Yo tambien pienso como tú que no existen los tontos, sólo la tontería, que algunos practican más de la cuenta. Sin lugar a dudas, tema de una interminable tertulia, siempre en buena compañía. Por cierto, también hay dudosas fuentes que adjudican a Marilyn un coeficiente intelectual de 165 frente a 160 de Einstein, pero yo me pregunto... ¿Quién habrá contestado al cuestionario si los dos están fiambres? La gran inteligencia de Einstein era obvia pero la grandísima inteligencia de Marilyn era muy difícil de ver porque estaba detrás de una enorme belleza. ¿Comenzamos la tertulia?
ResponderSuprimirBesos y gracias a los dos.
Me hace mucha gracia eso de "medir" la inteligencia humana.De nada sirve tener un alto coeficiente si no lo sabemos utilizar adecuadamente,además como la naturaleza es sabia para compensar estoy seguro que flaquearemos por otro lado.
ResponderSuprimirLos Humanos nos esforzamos en medirlo todo incluso las partes de nuestro cuerpo.Tallas y medidas de todo tipo para añadirle un cifra y otorgarles el valor estético o funcional según lo establecido y aceptado socialmente.
Podemos esforzarnos en medir la belleza pero por suerte nunca se podrán medir los sentimientos en cifras.
Abrazos y saludos afectuosos!
La vida está llena de clichés difíciles de digerir, pero que por repetitivos parece que se hayan acomodado
ResponderSuprimirNo podemos creernos todo lo que nos dicen, estaríamos entonces empachados de chirimoyas...
Abrazos y buen fin de semana
Antonio, eso de las medidas me ha hecho mucha gracia. A mí cuando algún tío me pregunta mis medidas siempre digo que tengo un pie difícil: 39,5. Alguien que hace ese tipo de pregunta, creo que no podría recordar un 89-61-92 (un ejemplo). Yo qué coño sé cuales son mis medidas... ¡¡¡Pero si no me he medido nunca!!!
ResponderSuprimirJavier, pues fíjate qué coincidencia, hoy en el noticiario de una cadena de televisión ha saltado la noticia de que Marilyn cuando cantaba el happy birthday a Kennedy, la sensualidad de su voz era debida al cansancio y no a su erotismo, ya que llevaba unos minutos corriendo entre bambalinas buscando la salida al escenario, según ha declarado su ex cuñada (que todavía le corroe la envidia, según parece). Yo he subido 100 veces las escaleras de mi casa, y me he grabado antes y después, y no consigo el efecto deseado. Necesito una ración doble de chirimoya con bien de limón y vinagre para poder digerir la falsa noticia...
Gracias por participar en la que parece ser mi primera tertulia virtual.
Besos a todos
Me gusta el diseño de tu blog, y felicidades por esos 150 seguidores, me gustan las cifras redondas.
ResponderSuprimirCreo que lo comentas tú, pero hay biografías que indican un alto cociente intelectual de Marilyn, hay ocasiones en que por muy inteligente que seas sino tienes la oportunidad o la disciplina para poder demostrarlo te embruteces con el tiempo ahuyentando tu potencial. Dejando aparte que hay muchos tipos de inteligencia.
Pero entiendo que hablabas de la poca capacidad para cuestionarnos o filtrar la información con un poco de sentido común. En la era de internet con tanto analfabetismo funcional muchos no somos capaces de pensar con matices, solo queremos la información básica, maniquea, masticada. Y con esa actitud da igual que CI tengas.
Tema complejo. Cuídate guapa…
Gracias Rors, yo también estoy feliz con los seguidores de este blog. No me fijo mucho en los números, pero son muy especiales, y no lo digo por hacer la pelota. Me gusta mucho tu punto de vista en mi entrada porque me ayuda a comprender ciertas cosas. Yo es que soy muy cinestésica y necesito asociar la palabra y la imagen a un olor, un tacto, una emoción en definitiva. Pero no todos funcionamos de la misma forma. Creo que he sido injusta con el comentario de las medidas de mi cuerpo, por no saber apreciar la admiración de alguien hacia mi figura, aunque sea una admiración expresada en cifras. Intento cuidarme, aunque a veces no lo consigo.
ResponderSuprimirGuapo tú. Besos