Es un simple sábado del mes de enero, en el que lo habitual es animar efusivamente a mi hijo durante el partido de baloncesto. No, pillines, sin pompones ni mallas, que ya os veo... El encuentro se ha suspendido y hemos aprovechado para adquirir algunas cosas poco importantes. Mala decisión, porque prefiero comprar sola, incluso cuando voy acompañada; nos separamos al entrar al establecimiento y nos reencontramos a una hora concreta. Con los móviles es más fácil.─No tardes, que nos conocemos, ¿de acuerdo, Idoia?
─Sabes que no. Pero llámame por si acaso.
─Ya estamos...
Y me retrasé, como de costumbre, y aparecí con doce perchas y dos moldes de silicona, que los puedes meter en el horno y resisten el calor hasta 260 ºC. Todavía no me lo creo, mañana mismo hago mousaka y no me despego del cristal del horno. Lo reconozco, sí, ¿qué pasa? Si no lo veo, no lo creo. Os recuerdo que hay defectos mucho peores.
En la sección de jardinería me quedé estupefacta, porque mis flores favoritas son los tulipanes, pero no para regalar todos los días, sólo esporadicamente y de forma casual, nada de celebraciones. Una vez me regalaron una docena de color naranja (hace veinte años). Lo peor es que difícilmente los encuentras, y debes encargarlos con bastante antelación, cosa que no he hecho en toda mi vida. Pero hoy sin pretenderlo, he visto una sola maceta con tres de color rojo en mitad de un vergel. Se me ha ido la vista hacia ellos y me los he llevado. Al llegar a la caja, mi acompañante me ha recriminado ─motivos no le faltan─:
─Se te va a morir en dos días.
─Todos lo hacemos tarde o temprano, pero esta planta se va a morir conmigo... y ya veremos cuando, pero te aseguro que no estará sola en un almacén cualquiera.
─No te pongas así, Idoia, que sólo es una flor.
Estoy emocionada. Al llegar a casa la he replantado, he mirado por internet cual es la mejor ubicación, temperatura y luz. Esto es una corazonada. Ni siquiera deseo conocer el significado simbólico del tulipán rojo. Si vosotros tenéis curiosidad y lo averiguais, os pediría por favor que no me lo contaseis.
Sin ánimo de llevar la contraria a nadie, pero sospecho que tengo tulipanes para rato.
Acepto como siempre comentarios, poemas y flores. Pero esta vez nada de significados. Muchas gracias queridos seguidores y lectores ocasionales.
Silvio Rodríguez – Óleo de mujer con sombrero
También está el tulipán negro, libro de aventuras y marca desodorante ;)
ResponderSuprimirEs verdad, qué bonitos los tulipanes negros. Nunca los he visto. Pero no huelen mucho, al menos los rojos...
SuprimirBesos
A mí, como a Dani, al leer el título, se me ha venido a la cabeza el otro, el negro, y más que nada el desodorante y su canción publicitaria... jajajaja!
ResponderSuprimirPero bueno, txorradas aparte, a mí también me encantan los tulipanes. Los últimos, me los regalaron mis padres por mi cumple y eran naranjas, pero me duraron dos asaltos nomás, una rabiaaaa!
Suerte con ellos y ánimo con todo!
Muxutxuak!
;)
Es verdad, el tulipán cortado se marchita rápidamente, pero estos están aferrados a la maceta... Llámame Bruja, pero me da que tengo tulipanes para rato. Ya te contaré.
SuprimirMuxutxuak!!!!
Me encantan los tulipanes, un año tuve en los maceteros del patio, pero soltamos a un conejo enano que teníamos y se zampó los capullos antes de abrirse...
ResponderSuprimirme ha encantado como lo has relatado, es una historia muy cotidiana y bonita, estoy segura que si cuidas bien de ellos tendrás tulipanes para tiempo...
BESOS
Eso del conejo que se zampa los capullos me ha hecho mucha gracia... Qué edad más mala que tengo. Cambiando de tema, ojalá tuviese un perro, desde niña he querido tenerlo pero no consigo convencer a las personas que conviven conmigo. Imagínate que después de los tulipanes apareciese Neska, mi perra.
SuprimirBesos
Me encantan siempre tus escritos Idoia.Tan rebosantes de vida todos ellos,con los ingredientes necesarios y vitales como el de hoy.
ResponderSuprimirTambién creo que tendrás tulipanes rojos para mucho tiempo,solo hay que ver con el tacto, mimo y amor que las imágenes muestran.Seguro que la maceta se encontrará de maravilla en cualquier rincón de tu casa.
Te podría mandar un tema musical pero la verdad es que no se me ocurre ninguno con referencias a esas flores.Aunque si no te importa me apetece compartir contigo y con el resto de la audiencia una receta que tengo guardada,son unos tulipanes a la crema.Aunque para elaborarla aconsejan no utilizar nunca tulipanes rojos ,amarillos pueden valer.
Tenía pensado ponerla en el blog de los AJOS (lo tengo en reformas)pero hoy no me resisto a compartirla.Solo espero que te guste o te divierta la elaboración :-)
La encontrarás en: http://vimeo.com/32051457
Abrazos y saludos afectuosos!
Me ha encantado el enlace. Una vez soñé con tulipanes amarillos, recuerdo que según Freud significan celos. Y encajaba perfectamente en aquel momento de mi vida. Además queda confirmado con el corto que acabo de ver. Ya veremos qué pasa con los rojos...chsss
SuprimirAbrazos
El alma dirige la mirada, para gozar del color y belleza, eso basta, gracias por compartir
ResponderSuprimirSaludos Idoia
Es hermoso eso que me has escrito, Pedro. Gracias a ti.
SuprimirSaludos
No sé, pero aunque te durasen sólo un minuto en casa creo que merece la pena por la ilusión que le has puesto...
ResponderSuprimirYa nos contarás cómo crecen y qué tal salió la mousaka
Abrazos y buena semana
Hola Javier. Sí que le puse ilusión. La mousaka me salió buenísima, dicen que es una de mis especialidades. Las otras: tortilla de patatas, ajoarriero y tiramisú. Ya escribiré un post de la mousaka. Los tulipanes los sigo de cerca... de momento van genial.
SuprimirAbrazos
Aunque solo te acompañen unos dias, son preciosos.
ResponderSuprimirGracias, Pilar. Creo que florecen dos semanas al año. Ya veremos si lo consigo en el 2013, si no me compraré otros, jeje
SuprimirBesos
Los tulipanes, como todas las flores, estan dotados de una sensibilidad insuperable. Tengo la seguridad de que, independientemente de la duracion de su ciclo vital; ellos han sido muy felices de florecer a tu lado.
ResponderSuprimirGracias Jose. Es una gran alegría verte por mi espacio. Y en este momento necesitaba esa gran sensibildad que demuestran siempre tus palabras.
ResponderSuprimirUn fuerte abrazo