Desde mi infancia supe que mi relación con las palabras sería una bella historia de amor. Aprendí a hablar antes que a andar, y ese fue el principio de mi destino. Si con doce meses sabes pedir educadamente, agua, comida y besos, quedan pocos alicientes para levantarse y echar a correr.Era una niña de seis años y mi madre quería celebrar la Primera Comunión de mi hermano ─de siete─ a la vez que la mía, con la finalidad de ahorrar un poco. El cura me acercó un Evangelio para valorar la situación y me solicitó que leyese una página al azar. Cuando llevaba tres párrafos soltados sin titubear, el párroco le dijo a mi madre que era muy madura para mi edad y que estaba perfectamente preparada para comenzar la catequesis. Recuerdo que el día de la celebración, llevaba un vestidito blanco y largo, y tuve que leer sola, micrófono en mano, delante de doscientas personas ─en aquellos tiempos las iglesias se llenaban en días de domingo─. Desde entonces nunca he tenido miedo a los discursos o las presentaciones en público.
Con doce años era calladita y me mostraba introvertida con mis compañeras del colegio. La profesora nos pidió que escribiésemos una redacción sobre "El despertar a la vida" y mis palabras vertidas en aquel folio resumieron mi silencio: "Con un año aprendí a hablar. He despertado. Ahora estoy aprendiendo a escuchar y puedo oír el sufrimiento ajeno por lejano que parezca". Mi tutora me pidió que leyese mi relato a las dos clases de séptimo. Después me llamó a su despacho y me advirtió que cuando abriese mis alas me convertiría en una bellísima mujer. Lo cierto es que hace mucho tiempo que rompí mi timidez y me gustaría agradecer el generoso comentario a la Srta. Teresa, pero si me viese ahora, comprendería que no ha sido para tanto. Me considero una mujer como tantas otras, a pesar de que mis familiares piensen que soy fantástica, pero eso no cuenta... ¡¡¡O quizá cuente el doble!!!
Me gustan los hombres atrevidos pero que no hablen demasiado. Tranquilos. Respetuosos conmigo y con las palabras. Coincide que además todos los que me hicieron tilín hasta el día de hoy, han sido amantes de la velocidad, rubios o castaños, ojos claros, sonrisa franca y muy guapos ─casualidad, por supuesto la niña nunca tuvo un pelo de tonta─. Pero lo importante es que si un caballero utiliza el lenguaje para ofender a quien sea, me hiere profundamente y me alejo de su lado ipso facto por muy atractivo que me resulte, pues sólo sería una cuestión de tiempo que acabese ofendiéndome a mí también. Y eso tampoco lo voy a permitir.
Desde el principio supe que mi relación con las palabras sería una bella historia de amor.
Rosendo – Date por disimulao
Esa profesora tenia razón, Y si es para tanto, lo que se percibe de ti por aquí, lo es...
ResponderSuprimirBESOS
Gracias Suzanne. De pequeña tenía la sensación de ser una niña rara. Después me di cuenta que hay muchas personas maravillosas y que pasan desapercibidas en esta sociedad tan agresiva. Agradezco tu comentario de todo corazón.
SuprimirBesos
Es un placer poder compartir algo de esta historia contigo.
ResponderSuprimirGracias Pilar. El verbo compartir también es uno de mis favoritos.
SuprimirBesos
Me ha gustado mucho leerte, de verdad. Se ve que te ha salido del corazón.
ResponderSuprimirUn guiño.
Pobre Steve, por cierto...
Bienvenido Sbm y muchas gracias a ti. Le pongo mucho corazón a la escritura, es verdad. Me encanta dejarme las emociones pegadas al teclado. Interpreto las palabras, o la pintura, más desde el corazón que desde la cabeza.
SuprimirUn guiño para ti también.
Steve, uno de los hombres más atractivos y carismáticos del cine.
Tu transmites mucha belleza Idoia.Tus palabras así lo demuestran y es por eso que me encanta este tu espacio.
ResponderSuprimirAbrazos y saludos afectuosos!
Gracias Antonio. Siempre tan generoso conmigo. Lo que me sucede es que estoy enamorada de las palabras, hasta las trancas...
SuprimirAbrazos
Idoia,ha sido un gran descubrimiento tu blog.Gracias por compartir tus escritos.
ResponderSuprimirCon tu permiso seguiré pasando por aquí siempre que pueda.
Y muchísimas gracias por tu huella en mi blog.
Besos
Gracias a ti, Ricardo. Siento una gran admiración por la pintura y me halaga tener un artista como tú visitando mi espacio.
SuprimirBesos
Mucha gracias, yo tambien paseare por tu blog, con detenimiento...
ResponderSuprimirSabes que empece a vender mis cuadros en LA PLAZA DEL PINO??? años 70..he vivido muchos años alli...
Un placer.
Gran abrazo
Andres
Andrés, toda una vida pintando... tienes mi más profunda admiración. Qué bonito lugar la "Plaça del Pi". Yo empecé a pasear por allí en el año 90, con mis compañeros y compañeras de piso de estudiantes. Desde entonces he vivido en cinco o seis poblaciones de Barcelona, pero siempre que podemos nos acercamos a la ciudad, simplemente a pasear por el Born o el barri Gòtic. A veces nos llevamos las bicis y recorremos el paseo de la playa. Y ahora que mi hijo es más grandecito iré con él al teatro.
SuprimirMe alegra mucho, sinceramente, que hayas llegado hasta mi espacio.
Abrazo
Y yo te aplaudo, no veas cómo!
ResponderSuprimirPorque no veas cómo me identifico con casi todo lo que has escrito.
Soy una grandísima tímida que no tiene miedo a hablar en público, a leer en voz alta, a discursear, a ser una titiritera...
A los dos años y medio leía tan bien como lo hago hoy en día. Las monjas me admitieron a esa edad,recién cumplidos los tres, cosa antes totalmente inusual, y me saltaron un curso de parvulitos, directamente. Yo la más pequeñita, siempre, y con diferencia!
Mi historia con las palabras también es una bellísima historia de amor!
Te sigo aplaudiendo!
Y sabes, la sta. Teresa, tenía razón!
Lo digo también por lo que me toca en eso de haber vaticinado porvenires en mis pupilos. Esas cosas se ven, se intuyen, se palpan... si lo sabré yo!
A mí no me intuyeron muy bien, pero claro, esos eran otros tiempos, bastante más lejanos que los tuyos, tiempos todavía demasiado oscuros. Las letras me han salvado, las leídas y las escritas. Es que las letras, salvan!
Y nada, que sigo con los txalos, no oyes?
;)
Muxutxuak, polite!
Gracias Edurne. En nuestra tierra, querida Edurne, hay mucha sensibilidad con la literatura, se utiliza el lenguaje con un gran respeto y en general se habla y escribe más que correctamente, y bueno, tú tienes arte, te lo digo yo, que cuando te arrancas con poemas, nos dejas temblando. A mí también me gustan mucho los bertzolaris. Te cuento, que tengo una voz adecuada, dicen, para las nanas en euskera, y cuando regrese a Iruña me pongo a ello. Mientras tanto iré practicando. Antes incluso tocaba la guitarra...
SuprimirMuxu