6 de febrero de 2012

PEOR PARA EL SOL


Euria se había citado con Óscar en su café favorito, un lugar especial para ella, sobre todo después de que una amiga suya muy glamurosa, le confesara que tuvo un amante con el que siempre se sentaba a tomar un cortado en aquella misma mesa, todos los sábados por la mañana durante quince años, justo antes de hacer el amor intensamente en el portal de un pequeño edificio donde él vivía. Después pasaba por el mercado para comprar pollo, y a veces también jamón de pata negra que tanto le gustaba a su marido. Al menos eso le confió, entre risas, un día que había bebido más de la cuenta. Algo comprensible teniendo en cuenta que su hijo se había casado diez horas antes, con una neska muy fresca que según rumores de la vecindad se había acostado con medio barrio.
Y allí se encontraba Euria, sin marido, sin hijo y sin amante, anhelando la vida de su amiga, como si de una heroína se tratara. Esperando y confiando al menos en tener un buen fin de semana con Óscar, sin compromisos ni complicaciones, pues tampoco le pedía grandes cosas a la vida. Sólo un entretenimiento sin enredos, suficiente para ahogar las penas en algo más sólido que un patxarán aguado por el hielo derretido sobre sus sueños clandestinos.

Al llegar Óscar, se sentaron juntos en una de las mesas y pidieron un aperitivo. Todo transcurría según lo previsto, en una conversación relajada con miradas insinuantes, hasta que Euria comentó su afición por la buena comida y le propuso a su acompañante salir a cenar en uno de sus restaurantes favoritos.

―Disculpa, Euria, pero no me parece conveniente salir a cenar contigo. Será mejor que iniciemos nuestra relación y lo mantengamos en secreto. Eres muy guapa, pero por tu edad podrías ser mi madre.
―Disculpe, caballero. No creo que sea conveniente fornicar con usted. Tiene veinticinco años y aparenta ser muy joven, pero realmente podría ser mi abuelo.

Euria se levantó con aire señorial ─tal como requería la situación─ y se acercó a la barra: ─¡Camarero! Traiga la cuenta, por favor. Paga mi amigo, que para estas cosas es muy galante, y yo tengo mucha prisa por marcharme. Quiero pasar por el mercado y comprar cien gramos de jamón de Jabugo.

Joaquin Sabina – Peor Para El Sol

2 COMENTARIOS:

  1. No tengo claro si Euria se marcha por que Óscar comparara su edad con la de su madre o por intentar mantener la relación en secreto.Quizás sea por ambas cosas.
    En particular no me gusta hacer las cosas a escondidas por eso me decantaría por la segunda opción.

    Cuando traigan a casa jamón me acordaré de este texto seguro jajaja...

    Abrazos y saludos afectuosos!

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    1. Es verdad, he jugado con la ambigüedad en este relato, pero a Euria lo que le molesta es que a él le de vergüenza que los vean juntos, pero en cambio desee mantener una relación sexual. Euria lo comprende, pero no soporta la forma ofensiva en que se lo dice.
      Lo del jamón también era una ambigüedad, queriedo abrir la opción de que se está acostando con el marido de su amiga. Pero esto ya es para los muy mal pensados...
      Abrazos

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